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Cómo clasificar los gastos en finanzas personales: por función, no por rubro

16 ene 2024
6 min de lectura

Actualizado: hace 7 minutos

Para clasificar tus gastos, agrúpalos según la función que cumplen y no según el comercio donde pagaste. Usa cinco cajas: (1) gastos fijos obligatorios, que pagas aunque no quieras, como arriendo, cuotas, servicios y seguros; (2) gastos variables necesarios, como mercado, transporte y salud, que cambian de monto pero no desaparecen; (3) gastos flexibles, los que podrías dejar mañana, como restaurantes, suscripciones y compras de gusto; (4) ahorro e inversión, que se presupuesta como un gasto más; y (5) gastos anuales o esporádicos, como el SOAT, la matrícula o los regalos de diciembre, que se provisionan cada mes. Ningún gasto va a «varios».

Clasificar Gastos
Clsificar los gastos


La primera semana de enero mucha gente abre una hoja de cálculo nueva, escribe «Presupuesto 2027» y empieza a listar gastos: arriendo, mercado, gasolina, Netflix, gimnasio, peluquería, regalos. A los veinte renglones aparece uno que dice «varios». Para mediados de febrero, «varios» es el renglón más grande y la hoja ya nadie la abre.


El problema: listar no es clasificar

Una lista de cuarenta renglones dice en qué gastaste, pero no dice qué puedes hacer con eso. Clasificar los gastos no es ordenarlos, es poder ver qué se puede mover y qué no. Y eso solo aparece cuando cada gasto está en una caja según su función.


En urgencias, antes de atender a nadie, alguien clasifica a los pacientes por gravedad. Una fiebre de 39 grados en un adulto sano y en un bebé de dos meses no se atienden igual: el dato es el mismo, la categoría lo cambia todo. Con los gastos pasa lo mismo. 800.000 pesos al mes en restaurantes son un problema en un mes en que no ahorraste nada, y son una decisión tomada en uno en que el ahorro salió primero.


La idea no es nueva en finanzas. Peter Lynch, uno de los gestores de fondos más reconocidos, clasificaba cada empresa en una de seis categorías antes de analizarla, porque un mismo indicador era barato en una y caro en otra. Evaluar sin clasificar primero no da conclusiones incompletas: da conclusiones seguras y equivocadas.


Por qué casi nadie sabe cuánto gasta

De cada 100 personas que asesoro, 99 no tienen el valor exacto de lo que gastan. Lo que tienen es un número redondo en la cabeza. A una asesorada le pregunté cuánto necesitaba al mes para vivir tranquila y dio una cifra sin dudar. El primer mes medido con sus extractos dio 24 % más: casi una semana de gastos que no estaban en su cabeza. En gano bien y no me queda nada está el análisis de por qué pasa.


Por qué no te funcionaron los métodos que ya probaste

·        La aplicación que clasifica sola. Sabe que pagaste en un supermercado. No sabe si era el mercado de la semana o el vino de una celebración. Clasifica por comercio, y lo que necesitas es la función.


·        Los porcentajes fijos, como el 50/30/20. Sirven de referencia, pero fallan cuando el dinero ya llega comprometido en cuotas y arriendo: no puedes repartir en porcentajes un ingreso que ya tiene dueño.


·        La lista larga. Cuarenta renglones no se revisan cada mes. Lo que no se revisa deja de servir, y el renglón «varios» se convierte en el lugar donde se esconde lo que incomoda nombrar.


·        El presupuesto de otra vida. Después de un cambio grande, como una mudanza, una separación o un hijo, la clasificación vieja describe una vida que ya no tienes. Hay que rehacerla completa, no ajustarla.


Las cinco cajas

Caja

Qué va

Ejemplos

Pregunta de control

1. Fijos obligatorios

Lo que pagas aunque no quieras, con monto casi igual cada mes

Arriendo o cuota de vivienda, cuotas de créditos, servicios, seguros, administración, colegio

¿Lo puedo dejar de pagar el mes que viene sin consecuencias?

2. Variables necesarios

Lo que no desaparece pero cambia de monto

Mercado, transporte, gasolina, salud, aseo

¿Cuánto gasté en promedio los últimos tres meses?

3. Flexibles

Lo que podrías dejar mañana

Restaurantes, domicilios, suscripciones, ropa de gusto, salidas

¿Lo decidí antes o lo justifiqué después?

4. Ahorro e inversión

Un monto fijo que sale primero, como un gasto más

Fondo de emergencia, aporte a inversión, ahorro para metas

¿Salió el día de pago o con lo que sobró?

5. Anuales y esporádicos

Lo que llega una vez al año pero llega siempre

SOAT, impuesto predial y vehicular, matrículas, regalos, vacaciones

¿Lo estoy provisionando cada mes?

 

Tres reglas para que las cajas funcionen. La primera: primero la caja, después el juicio, porque un gasto solo se evalúa bien cuando ya sabes en cuál de las cinco cae. La segunda: no existe la caja «varios»; si no sabes dónde va un gasto, ese es justo el gasto que tienes que mirar. La tercera: el ahorro es una caja con monto, no lo que quedó en la cuenta el 30. Un presupuesto está terminado cuando ingresos menos gastos menos ahorro da cero.


El número que casi nadie mide: cuánto puedes recortar mañana

Una vez clasificados, divide la caja 3 entre el total de tus gastos. Ese porcentaje es tu capacidad de reacción: cuánto podrías dejar de gastar de un día para otro si pierdes un ingreso. Una referencia española que me parece útil pone el mínimo en 25 % y lo ideal en 50 %.


Con 6 millones de gastos y 900.000 en flexibles, tu capacidad de reacción es del 15 %: ante un choque, podrías recortar menos de una sexta parte. Dos personas con el mismo sueldo y el mismo gasto pueden tener resistencias opuestas; la diferencia está en cuánto de lo que gastan es rígido. Si tu caja 1 pesa mucho, el fondo de emergencia tiene que ser más grande.


Cómo clasificar tus gastos paso a paso

1.      Saca los extractos de los últimos tres meses: cuentas, tarjetas de crédito y lo que pagas en efectivo. Trabaja con lo que pasó, no con lo que recuerdas.


2.      Pon cada movimiento en una de las cinco cajas. Si dudas, la pregunta de control de la tabla decide.


3.      Para la caja 5, suma lo que pagas al año y divídelo entre 12. Ese valor se aparta cada mes; en provisión de gastos anuales está el método.


4.      Suma cada caja y calcula tu capacidad de reacción.


5.      Solo ahora evalúa: qué sube, qué baja, qué cambia de caja. Para armar el presupuesto con esa clasificación, sigue con el presupuesto mínimo flexible.


No hace falta una aplicación sofisticada. Alba Luz Hoyos hace una pregunta que lo resume:

«¿Usted cuándo ha visto un tendero quebrado?». El tendero anota en un cuaderno qué entró y qué salió, y al final del día sabe cuánto quedó. Puedes hacerlo en un cuaderno o en la plantilla de Excel que acompaña este artículo; lo que importa es hacerlo cada semana.


[Descarga aquí la plantilla de clasificación de gastos]


Qué pasa si no lo haces

Sigues tomando decisiones con un número que no existe, recortando donde se nota en lugar de donde se puede, y descubriendo en diciembre que el SOAT y los regalos eran imprevistos que se repiten cada año. Cuando cada gasto tiene su caja, ves qué puedes mover mañana y qué no.

Sin caja, cada gasto parece urgente.


Preguntas frecuentes


¿Cuáles son las categorías de gastos en finanzas personales?


Una clasificación práctica tiene cinco categorías, definidas por la función de cada gasto: gastos fijos obligatorios, como arriendo, cuotas, servicios y seguros; gastos variables necesarios, como mercado, transporte y salud; gastos flexibles, como restaurantes, suscripciones y compras de gusto; ahorro e inversión, que se presupuesta con monto fijo; y gastos anuales o esporádicos, como el SOAT, el predial, las matrículas y los regalos, que se dividen entre doce y se apartan cada mes. Lo importante es que no exista una categoría «varios», porque ahí termina justo lo que más conviene revisar.


¿Qué diferencia hay entre un gasto fijo y un gasto variable?


Un gasto fijo se paga por un monto casi igual cada mes y no se puede suspender sin consecuencias: el arriendo, la cuota de un crédito, la administración o un seguro. Un gasto variable cambia de monto de un mes a otro, como el mercado, la gasolina o los servicios públicos. Dentro de los variables conviene separar los necesarios, que bajan pero no desaparecen, de los flexibles, que podrías dejar de un día para otro. Esa separación es la que te dice cuánto margen tienes si un mes te entra menos dinero.


¿Qué porcentaje de mis gastos debería ser flexible?


No hay una cifra oficial. Una referencia útil, propuesta por la divulgadora española Natalia de Santiago, es que al menos el 25 % de tus gastos se pueda recortar de un día para otro, y que lo ideal sea cerca del 50 %. A ese porcentaje lo llama capacidad de reacción. Si tus gastos son de 6 millones y solo 900.000 son flexibles, tu capacidad es del 15 %: ante una pérdida de ingreso, tendrías poco margen. En ese caso conviene tener un fondo de emergencia más grande o revisar qué gastos fijos se pueden renegociar.


Si quieres clasificar tus gastos con tus extractos reales y salir con un presupuesto que sí puedas sostener, Agenda aquí una sesión.


Este artículo ha sido elaborado con fines informativos y educativos. No constituye asesoría financiera personalizada. Se recomienda consultar con un asesor financiero para obtener asesoría personalizada sobre tu situación particular.

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