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Ahorrar, pagar deudas o invertir: en qué orden hacerlo (el círculo virtuoso del ahorro)

27 oct 2023
5 min de lectura

Actualizado: 12 sept

El orden que funciona es este: primero crea el hábito de ahorrar, aunque sea con poco; con ese dinero paga las deudas de consumo, empezando por las más caras; con el flujo que liberas al no pagar intereses, arma el fondo de emergencia; y solo entonces empieza a invertir. Cada paso financia el siguiente, y por eso el orden importa más que el monto. Invertir con deudas de tarjeta encima es pagar el 30 % anual para ganar el 10 %. Y ahorrar sin haber creado el hábito primero dura hasta el primer mes apretado.



Persona feliz hablando del ahorro
Círculo Virtuoso del ahorro


La pregunta llega casi siempre en la misma sesión: tengo un poco de dinero libre este mes, ¿lo ahorro o abono a la tarjeta?  Y detrás viene la otra: ¿no debería mejor invertirlo? 


Hacer las tres cosas a la vez, con poco dinero, es la forma más común de no terminar ninguna. Lo que sí funciona es hacerlas en orden, porque cada paso libera el dinero del siguiente. A esa secuencia le llamo el círculo virtuoso del ahorro, y son cinco pasos:


1. Crea el hábito del ahorro.

2. Con ese dinero, paga las deudas de consumo.

3. Con el flujo que liberas al no pagar intereses, arma tu fondo de emergencia.

4. Empieza a invertir.

5. Los rendimientos aumentan lo que puedes ahorrar, y el ciclo vuelve a empezar más grande.


1. Crea el hábito del ahorro,

2. Utiliza el dinero ahorrado debido al nuevo hábito pagando las deudas de consumo.

3. Utiliza el dinero que ahorras en pago de deudas para crear tu fondo de emergencias:

4. Empieza a invertir.

5. Habrás aumentado la cantidad de dinero ahorrado y puedes hacer crecer más rápido tu dinero.



1. Crea el hábito del ahorro.


En finanzas personales el hábito clave es el ahorro. No importa con cuánto empieces: importa que la rutina exista antes de que el monto crezca. Charles Duhigg, en El poder de los hábitos, describe el mecanismo: una señal que lo dispara, una rutina que se repite y una recompensa que la sostiene. Aquí la recompensa llega antes de lo que uno cree, y es tranquilidad: dejar de preguntarse a fin de mes si la cuenta alcanza. El mismo mecanismo sirve al revés, para desmontar las compras por impulso. Identifica la señal que las dispara —la hora, el lugar, el estado de ánimo, la app— y examina la recompensa que prometen. Casi nunca está. Cómo crear el hábito paso a paso


Cuando empecé a rastrear mis gastos encontré uno que no habría adivinado: el café diario de un sitio caro. Doce mil pesos al día, todos los días hábiles, son casi tres millones al año . No es que el café esté mal. Es que nadie decide gastar tres millones al año en café; se gasta sin decidirlo.


Por eso conviene anualizar cualquier gasto repetido antes de juzgarlo. Al mes parece nada. Al año se parece a unas vacaciones.


2. Con ese dinero, paga las deudas de consumo 


Empieza por las que más te cuestan y menos te devuelven. Hay dos tipos de deuda y conviene no confundirlos: la de inversión compra algo que produce o que conserva valor; la de consumo cobra intereses por algo que ya se acabó. El viaje, la ropa de marca, las joyas, la comida del restaurante de hace ocho meses: todo eso se sigue pagando con los ingresos del año que viene.


Pagar una deuda de consumo antes de tiempo es tu primera inversión seria, y una de las pocas con rendimiento garantizado: cada peso que abonas te ahorra los intereses que ese peso iba a generar. Con una tarjeta en Colombia en 2026 eso puede ser cerca del 27% efectivo anual Ningún fondo te ofrece eso.




3. Con el flujo que liberaste, arma el fondo de emergencia 


Al dejar de pagar intereses aparece un excedente que antes no existía. Ese es el dinero del fondo de emergencia, y su función no es rendir: es evitar que la próxima urgencia te devuelva a la tarjeta y te haga repetir el paso 2. Sin fondo, el ciclo se rompe y vuelve a empezar desde cero. El tamaño se calcula sobre lo mínimo que no puedes dejar de pagar, no sobre tu gasto normal.


Una vez creado el fondo de emergencia, podrás aventurarte a realizar inversiones que te generen ingresos adicionales.


4. Ahora sí, empieza a invertir 


Sin deudas de consumo y con el fondo armado, el excedente es constante, y eso es lo que hace posible invertir con método en vez de por impulsos.


Una advertencia sobre el término de moda: los ingresos pasivos no existen como se venden. Para que una inversión dé un retorno que valga la pena hay que dedicarle tiempo y estudio. Detrás de cualquier patrimonio construido hay horas de lectura y seguimiento que nadie ve. Los libros son la forma más barata de comprar esas horas: una vida de conocimiento en unas pocas páginas. Un curso con alguien que de verdad sepa también sirve, y se paga solo con las decisiones que evita.



5. El ciclo vuelve a empezar, más grande 


Los rendimientos aumentan lo que puedes ahorrar sin que tengas que ganar más, y ese ahorro mayor vuelve a entrar al ciclo. Ahí es donde la secuencia se vuelve un círculo virtuoso. Define un indicador y revísalo una vez al mes: sin medición no sabes en qué paso estás.


Esto toma tiempo y disciplina, y funciona con cantidades pequeñas. El orden hace la mayor parte del trabajo.


Este artículo ha sido elaborado con fines informativos y educativos. No constituye asesoría financiera personalizada. Se recomienda consultar con un asesor financiero para obtener asesoría personalizada sobre tu situación particular.


Si no sabes en qué paso de la secuencia estás, en una sesión de análisis financiero sin costo lo ubicamos con tus cifras y definimos el siguiente.




¿Qué hago primero: ahorrar o pagar deudas?


Primero crea el hábito de ahorrar, aunque sea con una cantidad pequeña, porque sin ese hábito cualquier plan se cae en el primer mes apretado. Con ese dinero paga las deudas de consumo, empezando por las de tasa más alta. Pagar una deuda de consumo por anticipado tiene un rendimiento garantizado: cada peso que abonas te ahorra los intereses que ese peso iba a generar, y con una tarjeta de crédito en Colombia esa tasa es muy superior a la de cualquier inversión conservadora. Cuando las deudas caras están saldadas, el dinero que ya no se va en intereses arma el fondo de emergencia.


¿Puedo empezar a invertir si todavía tengo deudas?


Conviene revisar primero qué tipo de deuda tienes. Si es de consumo y la tasa supera lo que esperas ganar invirtiendo, invertir te deja en pérdida: pagas más intereses de los que recibes en rendimientos. Si es una deuda de inversión a tasa baja, como un crédito de vivienda, la respuesta puede ser distinta y depende de tu caso. La regla práctica es comparar la tasa de la deuda con el rendimiento realista de la inversión, no con el rendimiento que promete quien te la vende.


¿Cuánto dinero necesito para empezar el círculo virtuoso?


El monto importa menos que el orden y la constancia. Se puede empezar con cantidades pequeñas, porque en el primer paso lo que se construye es la rutina, no el saldo. Lo que hace crecer el resultado es que cada paso financie el siguiente: el ahorro paga las deudas, el flujo liberado arma el fondo, el fondo permite invertir y los rendimientos aumentan el ahorro. Un gasto repetido que elimines vale más de lo que parece: anualízalo antes de juzgarlo.







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